Llega una ligera brisa.
Y te sorpendes recordando cosas que se quedaron por el camino, promesas huerfanas, planes sin cumplir.
Las palabras se las lleva el viento, ése es el problema.
El viento siempre vuelve y con él, esas palabras que te rasgan las entrañas mientras, ligeras, suben y bajan en la corriente esperando un nuevo soplo de aire fresco.
"Tengo el corazón como metido en una lata,si no consigo bajar la presión me mata"