Pienso en tu piel tan suave, en la línea de tus caderas y en el dedo
de tu pie izquierdo que se mueve solo sin tu quererlo.
Ven, acércate.
Quiero besar tu nuca, quiero estar desarmado y desnudo y ser otra vez inocente.
Mi beso baja por tu mejilla hasta llegar a tu oído que duerme sobre mi corazón.
Nada se acaba nunca, no lo olvides